¿Y si la realidad solo existe en nuestra mente?

¿Cómo sabemos que 2 y 2 son 4? ¿Y si el pasado y el mundo exterior sólo existen en nuestra mente y, siendo la mente controlable, también puede controlarse el pasado y lo que llamamos realidad?George Orwell, 1984.

1984, un libro que me leí hace ya bastantes años, aunque de vez en cuando merece la pena sacudirle el polvo y volverlo a leer. Lo cierto es que cada vez te das más cuenta de la rapidez con la que nos acercamos a este «estado Orwelliano» donde nada escapa a los ojos del «Gran hermano».

Estas preguntas, las del principio, se las hace el protagonista (Winston Smith) fruto de una gran confusión debido a los constantes ajustes que hace «el partido» en la historia, en el pasado, para modificar la mente de las personas y crearles así una realidad que poco tiene que ver con la verdad.

A Winston aun le queda algo de consciencia y busca desesperadamente, pero de forma muy cautelosa, a algunas personas o camaradas que piensen como él, que vean la realidad o que hayan vivido ciertos acontecimientos del pasado de forma que dejen al descubierto las mentiras del partido.

Su mayor problema es el control al que están sometidos los ciudadanos a través de «telepantallas», la policía del pensamiento y las propias personas.

Aunque es un resumen a muy grandes rasgos, es un libro que describe muy bien lo que está ocurriendo hoy en día en nuestra sociedad y el rumbo que llevamos.

Cómo experimentamos la realidad

La forma en que experimentamos esta realidad es a través de nuestros cinco sentidos. Todo lo que vemos, olemos, tocamos, oímos y saboreamos es lo que le da forma a nuestra realidad. No hay más, todo lo que se sale de nuestros sentidos está fuera de nuestro alcance.

Entonces, siendo esto así, podemos hablar de la materia (y es aquí donde entra la ciencia). Como todos sabemos, ya que esto se estudia en el colegio, la materia no es otra cosa que:

Materia: Componente principal de los cuerpos, susceptible de toda clase de formas y de sufrir cambios, que se caracteriza por un conjunto de propiedades físicas o químicas, perceptibles a través de los sentidos.

Pero si ahondamos un poco más, llegamos a ver que aquello que es sólido no es más que un montón de átomos en movimiento (visto al microscopio), energía que vibra a una cierta frecuencia y que nuestros sentidos hacen de transmisores, mandando esos impulsos eléctricos al cerebro para que éste los pueda decodificar.

Por tanto, la ciencia nos dice que la materia es algo que solo es perceptible con nuestros sentidos pero también nos confirma la gran limitación que tenemos ¿Por qué? porque hay muchos más rangos de frecuencias conviviendo a nuestro alrededor.

Según la física y la teoría de cuerdas, hay 10 dimensiones espaciales (11 si contamos el tiempo) ocupando el mismo espacio que nosotros, pero que, evidentemente, nosotros no podemos percibir.

¿Y si en esas dimensiones hay vida? ¿y si la «vida extraterrestre» no está tan lejos de nosotros como pensamos? ¿podríamos, de alguna forma, sintonizar con esas frecuencias?

La verdad que esto es todo un enigma, pero según la ciencia los seres humanos llegamos a usar como mucho el 10% de nuestra capacidad cerebral (eso serían personas que tienen un alto coeficiente intelectual).

Lo que nos puede dar que pensar que nuestro cerebro puede llegar mucho más allá de nuestros cinco sentidos, por lo tanto, de ser así, podríamos conocer o vivir una realidad que no conocemos aun.

Aunque no es necesario irnos tan «lejos», a nuestro alrededor hay cientos de frecuencias que no podemos captar y que conforman parte de nuestra realidad, como pueden ser las ondas de radio, de Tv o las ondas Wifi entre otras muchas.

Para poder decodificarlas necesitamos un dispositivo, ya sea escuchar la radio, ver la Tv o conectarnos a Internet.

Fijándonos por ejemplo en las ondas de radio y teniendo un dispositivo para decodificarlas (una radio) hay cientos de frecuencias diferentes dentro de ese espectro electromagnético, lo que se traduce en distintas emisoras o, como se suelen llamar, canales de radio.

De esta forma podemos entender que las ondas de radio conforman una «realidad» en la que conviven cientos de frecuencias distintas y que para poder acceder a una de ellas tenemos que sintonizar nuestro dispositivo moviendo el dial hacia ese rango de frecuencias.

Con este ejemplo vemos que nuestros sentidos funcionan de forma exactamente igual. En nuestro caso el «dispositivo» que usamos para decodificar las señales sería nuestro cerebro y nuestros sentidos son los receptores que recogen esas frecuencias y las mandan al cerebro.

La realidad que vivimos no es más que energía que nuestros sentidos reciben y que nuestro cerebro procesa, pero lo que no pensamos es que el rango de frecuencias que hay en el universo puede ser infinito.

Lo que ven tus ojos solo se corresponde a un rango de frecuencias muy limitado, piensa que hay otras frecuencias (las ondas de radio, wifi, etc) a nuestro alrededor que no puedes ver, pero ahí están. Pero es que también hay muchas más como las que hemos comentado (las dimensiones) y puede que haya otras muchas que desconocemos y no podemos decodificar.

El mundo espiritual, donde habitan los espíritus, se mueve en otro rango de frecuencias. Hay dispositivos que pueden captar esas energías. Sí, vale, puede que no sean espíritus (para los más excépticos) pero hay aparatos que captan señales desconocidas en ciertos lugares.

Pues imagina ahora si nuestro cerebro pudiese decodificar esas señales. Nuestra realidad cambiaría.

De esta forma vemos que lo que percibimos como realidad es algo muy limitado y que cambiando simplemente tu forma de pensar puedes cambiar tu realidad. Ten en cuenta que es tu cerebro el que procesa toda la información que le llega.

La realidad está condicionada por nuestra percepción de la vida

Cada persona es un mundo y como tal percibe la realidad de una forma diferente al resto, el problema es que desde el inicio de los tiempos nos hacen ver la realidad desde una única perspectiva manipulando nuestra mente.

Como seres únicos que somos, cada uno de nosotros tiene su mundo interior, el problema es que pocos/as son los que consiguen acceder a él. Cada persona actúa de una forma diferente ante un mismo acontecimiento.

Cada cual tiene su carácter, su forma de ser, de actuar, su temperamento, etc… el problema es que se han establecido una serie de «normas» comunitarias o sociales, las cuales nos crean prejuicios hacia los demás, sobre todo hacia los que van «a contracorriente».

El sistema nos enseña de la misma forma a todos. Todos recibimos una misma educación en la escuela sin explotar el talento único que tiene cada individuo.

Estamos «programados» en serie y esto es lo que provoca que haya tanto conflicto social. No podemos pretender ser iguales o que los demás sean como nosotros. Tenemos que aprender a explotar nuestro talento personal, ese que es único.

Explorar nuestro interior, conocernos y saber para qué estamos aquí. Solo así llegamos a encontrar nuestro don personal, ese que nos ha proporcionado la vida y que se diferencia de todos los demás.

Ser diferente para conseguir cosas diferentes, eso es lo que nos lleva a encontrar el éxito en la vida. Pero no me confundas, el éxito no tiene por qué ser ganar dinero, el éxito es encontrar eso que te hace feliz y le da sentido a tu vida.

Una misma situación, diferentes realidades

Cuando 2 personas se encuentran ante una misma situación, cada una reacciona de una forma distinta a como lo haría la otra, por lo tanto cada una de ellas tiene una percepción diferente de la realidad, lo que provoca que su vida se vea condicionada por esas reacciones.

Es decir, cada persona vive de una forma diferente una misma situación. Un ejemplo sería:

Antonio y Juan van andando por la calle y se encuentran con una persona que está intentando robar un coche. Antonio, que es una persona más tranquila y sosegada decide no llamarle la atención al ladrón y prefiere llamar a la policía.

Sin embargo, su amigo Juan es algo más atrevido y decide llamarle la atención a esa persona y enfrentarse a él si hiciera falta.

Como puedes ver, hay una misma situación pero cada uno lo vive de una forma diferente, por tanto, esto crea 2 realidades totalmente distintas que, en un principio, pasan por decisiones que se toman en la mente.

De esta forma puedes ver cómo se ha «manipulado» la realidad solo con el pensamiento. Antonio piensa en llamar a la policía, Juan decide enfrentarse al ladrón.

Esto nos muestra cómo podemos cambiar el rumbo de las cosas si nos paramos a pensar un poco antes de actuar. Sería ver las diferentes posibilidades o escenarios que se pueden producir ante cualquier situación que se nos presente en la vida.

Esto lo podemos extrapolar a cualquier ámbito de nuestra sociedad y podrás entender muchas de las cosas que ocurren actualmente, por ejemplo en el terreno político.

Se han creado unas ideologías y no hay de otra que pertenecer a una de ellas si quieres formar parte del juego. La política es un terreno muy pobre para el ser humano, para su evolución como especie y personal.

Aun así, esto es solo un ejemplo de muchos, pero es algo que aborrega a las personas con discursos y bonitas mentiras. Nos crean una falsa realidad a base de mentiras y de manipulación mental.

Nos crean una realidad colectiva

Al tratarnos a todos igual dándonos una misma educación, unos mismos valores, una misma forma de vestir, etc… es como se crea un rebaño obediente.

Todos hemos ido a la escuela y hemos visto en el colegio cómo los niños y niñas tienen grandes prejuicios que les hacen ser seres muy crueles.

Señalar al diferente, ridiculizarlo e incluso acosarlo son cosas bastante normales en el patio de un colegio. Me apostaría todo lo que tengo a que son cosas que ocurren diariamente en la mayoría de colegios del mundo.

Ser el más popular, el más fuerte, el más guay, el que lleva la ropa más cara, el más guapo, etc… En definitiva, el o la que tiene el ego más grande de todos. Esa o ese será el «rey  reina» del colegio y todos los demás querrán parecerse o imitar sus comportamientos.

Además, no es necesario que sea del todo así. Ya nos crean ídolos a los que querer parecernos o a los que imitar, modas con las que vestir o aparatos electrónicos con los que «impresionar».

Siempre vamos detrás de alguien, siempre queremos imitar el ego de ese o esa que tiene ese algo mejor que tú, y eso querido lector/a nos convierte en borregos/as.

Todos vamos en la misma dirección, así que no utilices tu mente y te salgas de esa realidad si no quieres ver cómo el sistema se auto protege de personas despiertas y conscientes.

En el momento que te desmarques y empieces a pensar por ti mismo y no te dejes llevar por esas corrientes de masas, serás señalado, criticado y pasarás a ser el raro/a. Seras esa persona que tenga dificultades para socializar.

Todo esto pasa por la idea de los padres de que sus hijos son los mejores y merecen algo más que los demás, o al menos un trato especial a los demás.

Es entendible que una madre y un padre quieran proteger a sus hijos/as, pero en muchos casos lo que se provoca es una «programación mental» en la mente del pequeño.

Como padres tenemos la obligación de conocer lo problemas que nuestros hijos puedan tener en la escuela o en la vida en general y actuar en consecuencia una vez sabemos con certeza cuál ha sido el problema. No podemos fiarnos únicamente de lo que nos cuenta nuestro hijo/a.

Hay que escuchar siempre las demás versiones e intentar llegar a solucionar el problema haciendo que todos y todas entiendan su parte de responsabilidad.

Es aquí donde entra de nuevo la percepción individual de la situación que comentábamos más arriba. Por esto (y por muchas cosas más) necesitamos individualizar la educación o acomodarla de alguna forma a las necesidades que tenemos cada uno de nosotros.

En la mayoría de los casos lo que ocurre es que nos quedamos con la versión que nos cuenta nuestro hijo/a y juzgamos sin saber. Lo que estamos haciendo aquí es llenar su cabeza de prejuicios y engrandecer su ego.

Es así como todos vamos creando esta realidad colectiva de la que es difícil de salir. Por eso es importante pararnos a pensar, ver otras posibilidades y utilizar nuestro cerebro, piensa siempre que éste tiene un gran poder de creación y que está creando tu realidad constantemente. ¡No dejes que la manipulen!

Conclusión

Sí manipulan nuestra realidad mediante la televisión y la tecnología en general. El marketing, la publicidad y la propaganda inunda nuestras vidas modificando a cada instante muchas de las decisiones o acciones que tomamos.

Cuando quieres comprar algo que necesitas, por ejemplo un Pc nuevo y haces alguna búsqueda en Internet o simplemente lo comentas con algún amigo o familiar, automáticamente después de unos minutos comienza a aparecer publicidad relacionada con ese producto o cosa que necesitas.

Tus dispositivos están constantemente recogiendo información de todo lo que haces, buscas, lugares que frecuentas, etc… para luego «hacerte la vida más fácil» ofreciéndote aquello que creen que necesitas.

Tu teléfono movil es un espía al que tú le has confiado toda tu privacidad. Da igual que quites el seguimiento o desactives la ubicación, de alguna forma seguirá mostrándote eso que «necesitas».

Años atrás todo se hacía mediante la televisión, pero con la llegada de Internet y la hiperconexión que actualmente tenemos, todo se ha convertido en marketing, constantemente quieren venderte algo.

Las empresas lo tienen más fácil que nunca para vender puesto que hoy en día se rastrean y almacenan cientos de millones de datos de las personas que navegan en Internet, acceden a redes sociales, etc…

Todo esto modifica nuestra realidad, incluso están pensando por nosotros haciéndonos creer que eso que nos muestran es lo que necesitamos.

Ten en cuenta que una de las formas que hay de vender un producto es estar en la mente de las personas, que no se les olvide que eso que quieres vender existe y, aunque en un principio no lo compren o lo necesiten, si se lo muestras constantemente al final un gran porcentaje de las personas lo comprará.

Un claro ejemplo podría ser cuando estás viendo una película y justo cuando llevas unos 50 minutos viéndola, aparece una escena en la que uno de los protagonistas está bebiéndose una coca-cola.

Muy probablemente, si tienes coca-cola en la nevera, te entren ganas de tomarte una, si no tienes seguro que lo apuntarás para la próxima vez que vayas al súper.

Es una forma de hacer marketing y muy pocas personas se dan cuenta de ello. Te crean una necesidad inconsciente, están modificando tu realidad.

De esta forma consiguen hacer de ti un perfecto consumidor que, si en un principio no tiene cómo consumir o no desea hacerlo, a base de insistir una y otra vez lo conseguirán.

¿Nunca te has preguntado por qué las grandes marcas, aun siendo muy conocidas, no paran de hacer nuevos anuncios y de gastarse auténticas fortunas en publicidad?

La respuesta es fácil, mantente en la mente de las personas y conseguirás cambiar sus hábitos, costumbres y su propia realidad.

   

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