Un final siempre es el principio de un gran comienzo

Esta es una frase que hice hace unos años y que encierra un gran significado, tanto que se merece que escriba un post para explicarlo.

Es la superación, autoestima, valentía, sabiduría, coraje… y un sin fin de actitudes necesarias para salir y ver el lado positivo de aquellas cosas que ocurren en nuestra vida y que catalogamos de «malos momentos».

Aceptar los cambios duros de la vida no es resignarse a decirte a ti mismo/a que tienes una vida de mierda o muy mala suerte.

Muchas personas confían tanto en que tienen mala suerte que viven resignadas a todas aquellas situaciones difíciles que les toca vivir en la vida.

En este caso quiero explicarte el inicio de esta frase, su creación, podríamos decir. Qué me llevó a crearla y qué profundo mensaje tiene escondido.

Cuando termines de leer el post, me encantaría que dejaras un comentario y me dijeras si de verdad lo has entendido, si has comprendido su mensaje.

Para mi es una «fuerza» que siempre me ha ayudado en esos momentos en los que la vida parece ponerse bastante cuesta arriba.

En este caso es una historia, la mía, que seguro que muchos de los que la estéis leyendo entenderéis perfectamente, pues, en algunos aspectos, es algo por lo que pasan la mayoría de seres humanos alguna vez.

Los cambios son «finales» que dan paso a algo nuevo, a personas nuevas, vivencias nuevas, experiencias, etc…

El problema es cuando nuestra visión se ve truncada por el dolor, haciendo que eso que «nos toca vivir» se convierta en un auténtico calvario, provocando mucho más daño a nuestro ser del que debería.

Vivir un final (el que sea) siempre va a ser un camino duro, un cambio de 180º en la vida, pero tu autoestima y el enfoque que tengas en ese momento de las situaciones serán vitales para que se conviertan, o no, en un gran comienzo.

Sin más, te cuento aquí una historia totalmente real que es la que me ha traído hasta aquí y es la que me ha convertido en la persona que soy.

La muerte aparece en mi vida

En el año 2012 es cuando comienzan a darse una serie de cambios que comienzan con la muerte de una persona a la que quiero muchísimo.

Es curioso, la verdad, porque visto desde la posición actual que tengo y del conocimiento que he adquirido en últimos años, la muerte es un símbolo de cambio.

Esotéricamente hablando, cuando, por ejemplo, aparece la carta de la muerte en una tirada de tarot, ésta te está anunciando un cambio que llega a tu vida, una transformación.

Aunque dejando el plano esotérico a un lado, en la vida misma la muerte está a nuestro lado constantemente.

Cada día que pasa es un día que ha «muerto» y ha dado paso a otro nuevo. Si lo que hiciste ayer está bien o mal, la vida te da la oportunidad de cambiarlo, corregirlo, olvidarlo o recordarlo para siempre.

Desde que nacemos «morimos» infinidad de veces, cambiamos a lo largo de nuestra vida y del niño/a que fuiste un día, solo quedan tus recuerdos.

Por lo tanto, has sufrido una transformación, una serie de cambios que te han llevado a donde estás ahora mismo.

En mi caso, la muerte de mi abuelo materno en Noviembre de 2012, para mi, fue el desencadenante de todos los cambios que han hecho que mi vida cambie y se gire como puedes hacer con un calcetín.

Fue el inicio, de una mala racha en mi vida, de una serie de sucesos encadenados que forjarían la personalidad y la persona que soy hoy.

A nivel psicológico podría decir que no fue algo que me hiciera sufrir demasiado, ya que por su enfermedad era algo que todos sabíamos que ocurriría.

Se fue apagando poco a poco como una hoguera, por lo que, en cierto modo, estaba «preparado» para ese día.

Mi abuelo fue alguien con quién compartí mucho tiempo de mi infancia y aprendí muchas cosas de él. Incluso hoy día sigo aprendiendo de su carácter, de la forma en que se tomaba la vida, los problemas, las situaciones, sus relaciones, etc…

Es un maestro que sigue estando vivo en mi y me sigue enseñando.

Su muerte fue mi primer encuentro con la muerte física en este mundo, experimenté qué se siente al perder a alguien para siempre, alguien al que no vas a ver nunca más.

Es en esos momentos cuando, hasta que no pasan unos días, no te das cuenta de lo que estás viviendo.

Es entonces cuando te dices a ti mismo que ya no hay nada que hacer, hay que aceptar la vida y la situación y seguir hacia delante o, por el contrario, refugiarte en el dolor y no aceptar la realidad.

La cuestión es, que hagas lo que hagas no vas a cambiar el pasado, no se puede, y que esto que acabas de vivir ha ocurrido en tu vida por alguna razón.

A raíz de esto descubrí algo que no conocía de mi mismo, mi sensibilidad. Me di cuenta que tenía algo que no había descubierto nunca.

Ese algo era la escritura y una sensibilidad especial que fue aumentando con el tiempo (la cual escribiré en otro artículo). Fue entonces cuando me topé de lleno con mis sentimientos y con que tenía algo dentro que desconocía.

Me puse a escribir, con los sentimientos a flor de piel, y esto fue lo que salió.

Mi primer poema, mis primeros versos. Eso dio lugar a que me introdujera mucho más en la escritura y que mi trabajo de hoy tenga tanto que ver con eso.

En mi vida nunca había escrito nada, salvo las tareas que mandaban en el colegio, pero me di cuenta que tenía madera para ello.

La muerte de mi abuelo comenzó a cambiar mi vida, cosa de la que fui muy consciente desde el principio.

Me centré en esos cambios, en ver el lado positivo que me había traído la muerte de esa persona tan especial.

Le dije que se cuidara, que le iba a echar de menos (en mi soledad, claro) y que me viniera a visitar de vez en cuando, que no se olvidara de mi porque yo no lo haría.

Es en mi corazón donde está y en cada situación difícil que ocurre en mi vida aparece siempre de una forma u otra, ya sea en un sueño, un pensamiento, una imagen que te encuentras en casa, un olor, etc… (¿casualidad?).

Incluso en momentos de alegría como la llegada de mi hija o la de mi próximo hijo, en algún cambio de casa, etc…

Es alguien que sigue muy vivo en mi y que siempre lo estará, de una forma u otra, siempre acaba apareciendo en momentos claves de mi vida (aquí tienes uno de ellos).

Por eso, a día de hoy, la muerte de mi abuelo fue el principio de un gran cambio y de la dirección que tenía que tomar mi vida.

Su final, fue el inicio de una nueva vida para mi.

Te quiero, pero ya no estoy enamorada de ti

Pasábamos una mala racha como pareja, desde hacía unos meses el amor parecía estar desvaneciéndose con cada amanecer y sus ojos al mirarme ya no brillaban como en los últimos 7 años.

Para finales del año 2012 estábamos buscando piso para irnos a vivir juntos, para independizarnos.

Como estaba reciente la crisis de 2008 había bastantes propiedades a muy buen precio, por lo que nos centramos en intentar comprar algo.

Pero parecía que la vida estaba empeñada en que no encontráramos ninguna oportunidad.

Fuimos a ver una casa que estaba anunciada por 60.000 euros en una zona bastante buena, pero cuando fuimos a verla la habían comprado y pedían 86.000 € por ella, así que decidimos seguir buscando.

Encontramos un apartamento por 36.000 €. Llamamos pero nos dijeron que estaba apalabrado, que si se quedaba libre nos llamarían, pero nunca llamaron.

Encontramos otro apartamento por 49.000 €, fuimos a verlo y queríamos comprarlo, de hecho, le dijimos a la agencia que el lunes firmábamos los papeles.

Pero quedé ese fin de semana con un amigo astrólogo y le conté que íbamos a comprar un piso, y me dijo:

– Espera, que voy a echarle un ojo a tu carta astral, a ver qué tal…

Su respuesta fue clara y concisa.

– No, Germán. Rotundamente no. Te viene una crisis bastante gorda, empiezas tu retorno de saturno.

Yo verdaderamente no tenía ni idea de lo que me estaba diciendo, pero le hice caso. Es una persona que siempre ha estado ahí y la verdad que siempre me acertaba todo, así que me fié de lo que me dijo.

El lunes llamamos a la agencia y le dijimos que ya no estábamos interesados, que lo sentíamos, pero que no íbamos a comprar.

Después de todo esto decidimos buscar algo de alquiler, ya que por lo que se veía en mi carta astral, no era momento para comprar ninguna propiedad (menos mal que no lo hicimos).

El tema aquí era que queríamos probar a irnos a vivir juntos para ver si le dábamos «aire fresco» a la relación y pasar así «el bache» que estábamos pasando.

Verdaderamente, yo estaba bastante enamorado de ella e intenté aflorar de nuevo el amor, pero como verás más abajo, no pudo ser.

Encontramos un apartamento en un residencial donde trabajaba mi madre, así que la verdad que fue todo bastante rápido.

El día 15 de Abril de 2013 nos dieron las llaves. A partir de ahí compramos todo, amueblamos el apartamento entero y decidimos, además, hacer un viaje.

Aire fresco en todos los sentidos. Estrenamos casa, nos independizamos, comenzamos a convivir y ¡nos vamos a la Riviera Maya!

En principio, si no recuerdo mal, queríamos ir solos, pero decidimos decírselo a mi prima y su marido y, a raíz de ahí, se apuntaron 2 parejas más (su hermano y la novia; y su prima con su marido).

Fue un viaje inolvidable, nos lo pasamos en grande, la verdad, fue una experiencia única. Pero claro, después de esos 15 días había que volver a la vida normal (si no recuerdo mal, creo que nos fuimos la primera quincena de Mayo de 2013).

Y bueno… una vez que volvimos y la rutina entró de nuevo en nuestras vidas, los problemas que intentamos esconder salieron de nuevo a la luz, así que 2 semanas después de volver de Riviera Maya, rompimos la relación.

La ruptura

En un principio, cuando todo esto empezó a ocurrir, ya a finales del año 2012, yo no creía que esto llegaría a ocurrir.

Éramos una pareja que, aparentemente, lo llevaba todo bastante bien, no discutíamos, había bastante amor, deseo, etc…

Yo pensaba que éramos la pareja perfecta. Pero comenzaron a aparecer carencias que, en ese momento yo no entendía.

Recuerdo que ese día ella llegó de trabajar tarde a nuestro apartamento (serían como las 1 de la madrugada), entró y me dio un beso. Su cara, sus ojos, su mirada… se había apagado completamente, no quedaba nada.

Evidentemente fue una noche difícil. Hablamos y decidimos que ella se marcharía, así que comenzó a recoger sus cosas del apartamento. Mientras, yo me senté en el suelo, en el salón, e irremediablemente explotaron mis sentimientos como un volcán.

No me creía lo que estaba pasando, sentía una fuerte presión en el pecho, pero no podía hacer más, se fue.

Esa noche, acostado en mi cama, solo, recuerdo la luz de las farolas entrando a través de los agujeros de la persiana (creo que incluso a día de hoy podría contarlos).

Me tire toda la noche en vela pensando lo que acaba de ocurrir, dándole vueltas a la cabeza.

Y fue esa misma noche cuando me dije:

– Un final, es el principio de un gran comienzo.

El aprendizaje

Lo vi desde esa perspectiva, tenía que hacer algo para que ese dolor no me arrastrara, me tenía que mentalizar.

Así que me convencí a mi mismo de que todo lo que me estaba ocurriendo con el tiempo lo entendería, que todo lo que ocurría en ese instante era necesario para construir mi nueva vida.

Sabía que esa persona se había ido para dejarle sitio a otra con la que podría conseguir todos mis sueños.

Así que yo mismo fui mi «psicólogo». Cogí mi bicicleta y me iba todas las mañanas a hacer deporte, me tiraba unas 2 horas con la bici por el campo, comencé a conocer gente nueva y comencé a vivir una nueva vida.

Tenía que tomármelo como lo que era, un final, se acabó y ya no se podía hacer nada.

Si me aferraba a esa persona lo único que iba a conseguir era hacerme daño intentando restablecer algo que era imposible de hacer, además de hacerle daño a ella.

Era aceptar el cambio y pensar que todo ocurre por algo, que esa persona no era la que debía estar en mi vida y que ambos debíamos encontrar la felicidad, cada uno por su lado. Es así y no hay más.

En muchos momentos estuve a punto de coger el teléfono y llamarla, tuve su número marcado en el móvil solo para darle al botón de llamar, pero no, eso terminó. No había que forzar nada.

Los dos sabíamos lo que había ocurrido entre nosotros y eso ya bastaba, no era necesario recurrir a nada más. Eso se acabó para siempre y los 2 lo sabíamos.

Hoy, después de 7 años, entiendo que ambos necesitábamos cosas diferentes y por eso se terminó.

La vida nos tenía guardado otras cosas, otras vivencias necesarias para nuestro desarrollo como personas.

Así que desde el principio supe que ese final sería de un gran comienzo, y así fue.

Fue ahí cuando nació otro de mis versos y donde plasme por primera vez la frase que da titulo a este post:

Que triste era mirarte a la cara
y ver que algo ya no estaba,
que tu mirada se fue a otro sitio
y tu interior ya no me hablaba.
 
Y es que sí, yo te miraba
Yo te olía, te sentía, te probaba,
Y por supuesto que sí
también te amaba
 
Pero la noche te aferró en su vigilia
arrebatándote los sueños que no tenías
de soñar ya no entendías
y de amar…
quizás otro día.
 
En las sombras de los días yo vivía
al consuelo de mi mismo
al dolor que yo sentía,
porque un amor se hizo al aire
¡Tonto de mi! ya no existía.
 
Un final, siempre es el principio de un gran comienzo.

Rehaciendo mi vida

Fue entonces en Junio de 2013 cuando comencé algo grande, algo que todavía no tenía ni idea de dónde me llevaría.

Una de esas tardes de verano que pasaba en mi apartamento, me encontraba escuchando música.

La verdad que la música me ayudó bastante en esa época, me levantaba el ánimo y no había momento del día en que no estuviera escuchando algo.

Fue entonces cuando con una de las canciones que empezaron a sonar, sintonicé con mis sentimientos y automáticamente me puse a escribirle unos versos a la música (puedes leerlos aquí).

En esa misma tarde, después de escribir y de estar un buen rato escuchando música, me puse el bañador, cogí la toalla y me fui a la piscina.

El residencial donde vivía en aquel entonces era un sitio bastante tranquilo donde había muy pocos vecinos, por lo que la piscina normalmente la tenía sólo para mi.

Pero esa tarde, mientras yo estaba tumbado en una hamaca tomando el sol en uno de los laterales de la piscina, apareció una chica morena, bajita (1,60 aprox), pelo negro y delgada, bajando las escaleras.

Llevaba un pareo y un bolso colgado del brazo, pasó por el otro lado de la piscina, frente a mi, me saludo, la saludé y se puso en otra hamaca que había al otro lado, a unos 20 metros de donde yo estaba.

Yo la conocía de vista, trabajaba en el restaurante del complejo residencial, la había visto un par de veces allí y en la urbanización. Era compañera de trabajo de mi madre, que también trabajaba allí.

Por educación, cuando me tiré al agua me acerqué nadando hasta donde estaba y la saludé (éramos los únicos que estábamos allí), sabía que ella sabía quién era yo, era lógico, me había visto en el restaurante y por los jardines de la urbanización, sabía quién era mi madre.

Estuvimos un rato hablando de algunos problemas que teníamos en aquel entonces con la comunidad y, en ese momento, en esa conversación, me ocurrió algo extraño.

Se me pasaron cosas por la cabeza que no sabía de dónde me venían, pero lo cierto es que tenía la sensación de conocer a esa chica, como si la conociera de mucho antes.

Seguimos hablando y no le eché mucha cuenta a eso, la verdad, ella me dijo que se iba de la urbanización, que no quería más problemas, que había encontrado piso en Riviera de sol, una zona cercana a donde vivíamos.

Ahí nos conocimos, fue el primer encuentro, unos días después de dejarlo con mi ex.

Cuando aun tenía mi corazón hecho trizas, cuando mientras nadaba en esa gran piscina no podía evitar llorar bajo el agua.

Fue ahí, aun presa de mis propios sentimientos, cuando hablé por primera vez con la madre de mis hijos, pero aun no era consciente de lo que me estaba por llegar.

Es curioso como la vida es de caprichosa, como ella se fue de la urbanización (éramos vecinos, vivía un bloque más abajo del mio), para volver a los pocos meses a mi apartamento (exactamente a los 10 meses).

Después, por cosas de la vida, que volvimos a coincidir, a quedar para hablar, para tomar algo, etc…, empezamos a conocernos.

Y justo cuándo comenzamos a conocernos le propuse algo, un sueño, una forma de vivir, algo por lo que hemos trabajado hasta el día de hoy y que puedes leer aquí.

Tampoco podía faltar el verso. Cuando empezamos a conoceros le hice un verso del primer día que nos vimos.

Fue en La Cala de Mijas, en el mismo pueblo en que vivíamos. Fuimos a tomar algo y luego estuvimos hablando en el coche un buen rato. El verso puedes leerlo aquí.

Con la espalda rota

Empezamos nuestra relación el 1 de Marzo de 2014 y al poco tiempo descubrí que tenía un problema en mi espalda que llevaba arrastrando años.

Por aquel entonces monté un pequeño home studio de grabación en el garaje de la casa de mis padres, en el que grababa a algunos grupos para sacarme un extra, por lo que pasaba bastante tiempo allí.

A continuación puedes ver uno de mis trabajos en el estudio.

Grabación del tema «Julie» del grupo «Asimetric».

Cuando no estaba grabando a grupos estaba siempre haciendo cosas para mi con algún amigo, pero siempre estaba mezclando o creando música.

Fue ahí, en esa etapa cuando me empezó a doler bastante la cadera. Era un dolor agudo en la parte superior del fémur izquierdo, justo en la unión con la cadera.

Fui a mi médico y le conté el problema, que sin hacer nada y sin estar laboralmente activo en ese tiempo y sin hacer esfuerzos ni movimientos que pudieran hacerme daño comencé a sentir ese dolor.

El médico decidió hacerme una radiografía y al parecer tenía una inflamación en el cartílago de la rótula que une el fémur con la cadera.

Me mandaron un tratamiento pero el problema no desaparecía, así que como mi madre iba a un traumatólogo privado bastante bueno (Dr. Cecilio Casermeiro) decidí ir a una consulta para explicarle mi problema.

El 26 de Marzo de 2014, 25 días después de comenzar mi relación sentimental, la vida todavía no había dejado de «ajustar mi nuevo destino» y me guardaba algo que jamás me podía llegar a imaginar.

Cuando le expliqué mi problema al doctor, decidió hacerme una prueba en la cadera (Reconstrucción Tridimensional Ósea) en la que se veía absolutamente todo. Es como una especie de escaner en el que se hace una reconstrucción ósea en 3D.

El lugar donde me hicieron la prueba era algo así como un estudio de grabación, donde hay una pequeña sala con un ordenador, una pared con un cristal para ver al paciente y al otro lado la máquina en la que te meten para hacer dicha prueba.

Cuando la máquina terminó, pase al otro lado donde el doctor llegaría para ver los resultados, me senté en una silla (menos mal) y comenzamos a ver en la pantalla del Pc mi cuerpo por dentro.

Mi pierna parecía que estaba bién, no se veía nada raro, la verdad, pero el doctor se fijo en algo raro.

– ¡Macho! ¿tu has cogido mucho peso?, tienes la columna (vista de frente) un poco desviada hacia la izquierda, ahora lo vemos mejor.

Teníamos la imagen de mi columna de frente, pero cuando giró la imagen y la puso de perfil, esto fue lo que vimos:

mi espalda

Como puedes ver, dentro del círculo, la columna está completamente rota, suelta y desplazada hacia delante (viéndola de frente incluso un poco desviada a la izq.).

El disco que separa la vértebra del sacro prácticamente no existe, es más, ésta toca directamente el sacro e incluso a comenzado a soldarse al mismo (lo vimos en otra imagen del estudio).

Yo no daba crédito, pensaba que había un error, que se habían equivocado, que eso era de otra persona, pero nada más lejos de la realidad.

En un principio el médico se sorprendió y me dijo que tendría que operarme, que esa operación no supondría un riesgo para mi.

Comenzó a hacerme preguntas, me dijo si sentía algún tipo de hormigueo, si se me dormían las piernas, etc…

Pero a todas sus preguntas respondí que no, que estaba bien, que incluso montaba en bicicleta y hacía como unos 40 km diarios.

Entonces decidió, después de ver que la vértebra había comenzado a soldarse a la base del sacro, que era mejor no operar y acelerar esa calcificación para asegurar esa zona.

Me trataba con unas inyecciones (infiltraciones) homeopáticas, es un tratamiento innovador que es lo que hace a este médico tener tanta fama y que hayan acudido a él personajes como Jose Manuel Parada e incluso el expresidente del gobierno Español, Jose Mª Aznar, entre otros muchos.

Por lo tanto es algo que se guarda en secreto, no te dice qué es lo que te pone, te explica cómo funciona, eso sí, y que es un tratamiento natural y muy efectivo (y tan efectivo).

El dolor de la pierna me lo quitó en una sola sesión (fue increíble) y el tema de la espalda, a parte de las infiltraciones, me trataba con magnetoterapia.

Tenía que ir varias veces en semana a Málaga desde Fuengirola, donde yo vivía, para realizar el tratamiento.

Fue duro, bastante duro, era un milagro que mi espalda hubiera aguantado tantos años de carga y descarga de máquinas de aire acondicionado (algunas de las que monté pesaban hasta 500 kg).

De transporte de todo tipo de herramientas y de haber hecho una vida totalmente normal sin saber que tenía la espalda rota.

Fue un golpe psicológico y fue entonces cuando empecé a recordar esos dolores tan fuertes de espalda que tenía a veces.

Que cambié de colchón varias veces pensando que era mi cama y que pensaba que era el lumbago o cólicos nefríticos el dolor que a veces sentía en la zona lumbar.

Mi vida, otra vez, patas arriba. Mi mente pensando que cómo puede ser posible, que he estado a punto de quedarme en silla de ruedas y ¡no lo sabía!.

Por un lado daba gracias a la vida por ese «milagro», por haberme sujetado la espalda tantos años y no haberme pasado nada.

Por lo que pude recordar, a la edad de 10 años me caí de culo por unas escaleras, fui botando de escalón en escalón hasta que llegué abajo, perdí la respiración durante un momento y tuve un dolor en el pecho y el coxis durante varios días.

Ese fue el motivo de esa lesión que me tuvo 14 años con la espalda rota sin saberlo.

Asimilar y reajustar

Llegué a mi apartamento y no pude evitar llorar como una magdalena.

– ¿¡Qué estaba pasando?! ¿Era esta mi vida o estaba soñando?

Es en esos momentos cuando te empiezas a dar cuenta que muchos problemas que tenía, dolores y sensaciones extrañas, eran por culpa de esa lesión.

Cuando iba al gimnasio, por ejemplo, y hacía abdominales inferiores recostándome en un banco levantando y bajando las piernas, justo cuando las bajaba notaba cómo se me arqueaba la espalda. La verdad que solo de pensarlo se me eriza la piel.

Hacía todo tipo de ejercicios, cogía cada vez más peso, en fin… lo típico de cuando vas al gimnasio.

Ahora tenía que reajustar mi vida, dejar el trabajo que estaba haciendo, olvidarme de todo lo que sabía hacer y centrarme en ese nuevo proyecto que tenía en mente. Era el momento de tirarme a la piscina.

Sesiones de rehabilitación con magnetoterapia, infiltraciones, mi novia de baja por un problema en el brazo (se tiene que operar), una nueva relación, una nueva casa, unos nuevos problemas de salud y una nueva forma de «ganarnos la vida» que todavía no teníamos ni idea de cómo hacer.

Ilusión, entusiasmo, coraje, fuerza y positividad

A pesar de todo lo que teníamos en cima, también se unió a la fiesta algunos problemas sentimentales en familiares cercanos que no voy a comentar aquí, pero que ahí estaban.

Nos paramos a pensar y a hablar mucho, consultábamos mucho la astrología y todo indicaba que iba a ser un período complicado pero del que íbamos a salir.

Es lógico, se dice que de todo se sale menos de la muerte. Aunque nosotros nos centramos en lo bueno, en lo que esas «señales» nos querían mostrar.

Sabíamos que todo lo que ocurría sería para que construyéramos una vida nueva, así que nos centramos en las cosas positivas que esa nueva vida nos podía traer.

Prácticamente lo podemos comparar con el derribo de una casa. Cuando, por ejemplo, hay un terremoto y éste derriba tu casa, tienes la oportunidad de hacer una nueva y mejor, más a tu gusto.

Teniendo en cuenta tu experiencia en esa casa, ahora ya sabes qué puedes mejorar en la nueva, cómo hacerla para que se adapte más a tus necesidades.

Por otro lado, puedes lamentarte y culpar a la vida de lo mala que ha sido contigo, centrarte en el lado negativo de las cosas y hacer de tu vida algo aun más difícil.

Soluciones, hay que buscar soluciones. ¿Tienes un problema? sí, pues entonces pongamos nuestra mejor herramienta a trabajar (nuestro cerebro) y comencemos a dar soluciones, motivémonos y pongámonos a trabajar.

No hacer nada y dejar la vida pasar para que las cosas se arreglen solas, no es buena idea.

Traza un plan y comienza a crear tu realidad, cree y crea esa vida que necesitas, aprovecha la oportunidad de empezar de cero con la experiencia que tienes para «construir esa casa nueva» más acorde a tus necesidades.

Conclusión

Es curioso como la vida te va poniendo ante esos caminos que formarán tu futuro, tu destino, y cómo hay veces en las que te sorprendes.

En mi caso ya ves que todo se encadena, que es un puzle al que fui encajando las piezas y que al final me han traído hasta aquí.

Cuando lo dejé con mi ex-novia jamás me imaginé que días después me iba a tropezar con la que hoy es la madre de mis hijos.

Es algo que viéndolo ahora como si fuera una película, como si pudiera decirme algo a mi mismo, me diría que: qué coño estás haciendo ¡deja de sufrir, tienes delante a la mujer de tu vida!.

Pero la vida es caprichosa o, no se…, es la propia esencia de la vida, esas cosas maravillosas que pensamos que solo ocurren en las películas (pero qué mejor guión que nuestra propia vida).

Todos, unos con unas historias y otros con otras, tenemos guiones similares, unos con más dolor, otros con menos.

Es el dolor ese sentimiento que forma parte de la vida y que, desde lo que yo creo, es la gran prueba de nuestra vida. En algunas ocasiones tenemos que aprender a superarlo o a vivir con él.

Entiendo que a veces sea insoportable, que hay situaciones en la vida que son extremadamente difíciles, pero no nos queda otra que vivir.

Siempre podemos encontrar un motivo para sonreír, para verle el lado positivo a eso que nos ocurre o nos ha ocurrido.

Los seres humanos tenemos la capacidad de crear nuestra vida, a veces, simplemente cambiando la percepción que tenemos de la realidad.

Es la vida, y la muerte, lo único que tenemos seguro, por tanto, mientras estemos vivos no tenemos más opción que vivir, que seguir, que experimentar todo aquello que nos ocurra y aprender.

Todo lo que nos ocurre es por algún motivo, nada queda suelto o pasa por azar. Los acontecimientos de nuestra vida ocurren porque tenemos que cumplir un aprendizaje, tenemos que enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestros sentimientos, nuestros miedos y a nuestro dolor.

Todos los seres humanos, en mayor o menor medida, experimentarán el dolor, sea de la forma que sea, por lo que es una de las mayores pruebas que tenemos en la vida.

Todo depende de tu posición desde donde mires y observes las cosas y de cómo te tomes esas experiencias.

Con el tiempo, seguro que viendo tu vida como el que ve una película en el cine, puedes darte cuenta que parte de ese sufrimiento no era necesario, que después de esa racha viene la gran recompensa, que después de dejarlo con esa persona a la que tanto amas, llega otra a la que amas muchísimo más.

Que después de esa enfermedad que padeces decides cuidarte muchísimo más y tu salud mejora de una forma increíble.

Hay cientos o miles de experiencias, pero ten claro que en todas las que vivas el dolor estará presente, antes o después, es la mayor prueba que venimos a vivir.

En esta historia que te acabo de contar, en todos los escenarios existe el dolor (incluso en la otra parte de esta historia, que puedes hacer clic más arriba), pero he aprendido que hay veces que le hacemos demasiado caso a ese sentimiento.

Que no es necesario machacarte tanto cuando un evento como los que me han ocurrido a mi en esta historia aparece en tu vida, ya que en la mayoría de los casos, la vida suele traerte cosas mejores.

Todo ocurre por algo, nada es casualidad. Sigue las pistas de tu vida, junta los puzles y vive cada experiencia como si fuera una película.

Y recuerda que lo bonito de cualquier viaje no es el final del mismo, sino el camino.

   
Germán Moreno

Nada es casualidad, todo tiene un por qué, por eso estás aquí. ¡Conóceme!

4 comentarios en «Un final siempre es el principio de un gran comienzo»

  1. Pues fijate todas las trabas q pasastes, pero tu supiste poner cada pieza al puzzle, a dia de hoy tienes a una mujer maravillosa, una hija preciosa q rebosa de salud, y tu niño q viene en camino, y q las malas rachas pasan, besos mil😍😍

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  2. Sinceramente y por casualidad me acabas de encender una bombilla esta noche!!
    El fin es el comienzo de otra cosa!
    Nos fustigamos y obsesionamos en hacer cosas o rodearnos de personas negativas a cambio de
    sufrimiento gratuito.Repetimos roles una y otra vez.
    Te digo esto porque creo que ha llegado el momento de hacer un hasta siempre(laboral).. a ver cómo me sale 😂.
    Por cierto leyendo tu artículo me vino la imagen de la primera vez que te vi en ese restaurante, y con mi amiga😜.
    Besitos 😘

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    • Hola Encarni!

      Me alegra que te haya sido de inspiración y ayuda para encenderte esa bombilla. Es el propósito con el que escribo en este sitio 🙂.

      Y no te preocupes! todo saldrá bien mientras tengas la seguridad de que va a ser así. Te conozco poco, pero sé que eres una persona que no le teme a nada, así que, sea lo que sea que tengas en mente, saldrá a delante.

      No tenemos que aferrarnos a las cosas del pasado, hay veces que tenemos que «soltar» ciertas situaciones, trabajos, relaciones, etc… y dejarlas marchar. De lo contrario, la vida se nos puede hacer mucho más pesada, hasta que al final sea la propia vida la que decida dar el paso en contra de nuestra voluntad.

      Aunque no lo creas hay veces que rendirse es la mejor opción para poner fin y comenzar así un camino nuevo.

      Un abrazo!

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